El oro ha servido como refugio de valor por más de cinco mil años, demostrando su importancia y estabilidad a lo largo de la historia. Su capacidad para proteger el patrimonio frente a la inflación y las crisis económicas lo convierte en una opción confiable para inversores y ahorradores. En nuestra región, el precio del oro tiene un promedio de crecimiento de 11.80 % en los últimos 5 años, lo que refleja su constante demanda y su papel fundamental en los mercados financieros actuales. Esta tendencia sugiere que el oro continúa siendo una inversión sólida y atractiva en el contexto económico actual.
En nuestro ecosistema, además de servir como reserva de valor, constituye el núcleo de un sistema de apalancamiento financiero a través de la colateralización, lo que nos permite generar ingresos pasivos a partir de la deuda.